miércoles, 6 de marzo de 2019

Cuaresma, ¡un viaje hacia la eternidad!

Hoy, miércoles, con la imposición de la ceniza comenzamos el tiempo de Cuaresma, este tiempo importante y especial de conversión para preparar la Pascua, y, así, de Pascua en Pascua, preparar nuestra Pascua definitiva cuando vayamos al encuentro de Dios Padre a través de Cristo con la fuerza del Espíritu Santo, cuando todo quede consumado también en nuestra vida, como en la de Jesús.
La conversión es dejar de mirarnos a nosotros mismos para mirar de nuevo a Jesucristo, y a través de Él descubrir de nuevo a Dios como el Padre cercano, amoroso, tierno, que nos espera siempre con los brazos abiertos, que corrige a los que ama, que nos ayuda a crecer y madurar a la medida de Jesucristo. 

Bien podemos ver la Cuaresma como un viaje que emprendemos para reencontrarnos con Dios de nuevo, a través de nuestra vida cotidiana.
Nadie emprende un viaje sin prepararlo. 
En esta Cuaresma os propongo preparar un itinerario; que el camino que vamos a recorrer esté planeado, con metas asequibles y reales, dejando que la Palabra de Dios que escuchamos guíe nuestros pasos para dejar las tinieblas del pecado que nos encierra en nosotros mismos y podamos vivir libres y felices.
En Cuaresma contamos con tres apoyos imprescindibles que todos de una manera u otra hemos de tomar:
El ayuno nos ayuda a vivir desprendidos, a no poner todo el peso de nuestra vida en las cosas materiales sino en Dios que todo lo puede en nuestra vida, sin el cual nada podemos hacer. 
¿De qué te vas a privar esta Cuaresma para ser más libre, para poder entregarte con más generosidad, para ser más dueño, más dueña de ti mismo, de ti misma sin dejar que cuatro bagatelas te guíen por donde no quieras?
La oración que nos da la fuerza para poder vivir el ayuno y el resto de la vida cristiana con alegría, sin ceder al cansancio ni a las tentaciones. Sin oración, además, el ayuno se convierte en una mera dieta. Es la oración la que da su fuerza a la vida cristiana. La oración nos ayuda a estar atentos ante las tentaciones del demonio, del mundo y de nuestra propia carne. 
A veces la meta no es rezar más, sino rezar mejor, poner más corazón en lo que hacemos.
La limosna que nos lleva a compartir de forma efectiva nuestro tiempo y nuestros recursos con los demás y descubrir esa solidaridad más grande, más amplia. No somos el centro del universo, y solo en el encuentro con los demás llegamos a descubrir quiénes somos. Necesitamos a los demás. ¿Qué voy a dar?

Además, la imposición de la ceniza nos recuerda que somos caducos, que el tiempo pasa, que un día moriremos, y, que por tanto, el tiempo que tenemos hay que aprovecharlo para hacer el bien, para crecer; porque un día todo esto se acabará para nosotros, se acabará el tiempo, y, con él, la oportunidad de crecer, la oportunidad de arrepentirnos, de cambiar. 

El Papa Francisco en su mensaje de Cuaresma de este año nos llama la atención sobre nuestra relación con la Creación, que espera expectante la manifestación de los hijos De Dios. 
¿Cómo es mi relación con la Creación, con la naturaleza, con mi ambiente?, ¿cuido de la Creación, cuido de lo que me rodea, cuido el pueblo, mi hogar, mi puesto de trabajo, la empresa para la que trabajo? 
El pecado ha trastocado nuestra relación con la Creación, hemos de buscar desde la gracia de Dios, desde el arrepentimiento de nuestros pecados darle un nuevo sentido a nuestra forma de estar en la tierra. 
Hemos de arrepentirnos de nuestros pecados, de todo aquello que nos hunde para poder tener una relación nueva con Dios, con los demás hombres y mujeres, y con todo lo creado. 

Hemos de luchar, hemos de esforzarnos desde Dios en fomentar una nueva forma de estar en el mundo, la redención ha de tocar todo nuestro ser y a través de nosotros al mundo entero. 

¿Cómo vas a vivir esta Cuaresma, que va a suponer de especial en tu vida?, ¿qué espera Dios de ti?, ¿cómo va a mejorar tu relación con Dios, con los demás y con la Creación? 
¿Cómo vas a ser más dueño de ti mismo, de ti misma para ganar en libertad, para poder servir mejor a los demás? 
Recuerda, en palabras de Santa Teresa de Calcuta, que el que no vive para servir, no sirve para vivir

Que la Virgen María nos ayude a vivir una santa cuaresma que estreche nuestra relación con Dios y con los demás hombres y mujeres, de modo que la Creación entera pueda contemplar la manifestación de los hijos de Dios.


Santa María, Virgen y Madre de la Asunción, ruega por nosotros.